Estudios indican que la vacuna papiloma no cambia los comportamientos sexuales de las adolescentes

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“La revisión de la literatura científica indica que la vacuna contra el virus papiloma no se asocia con el aumento en conductas sexuales de riesgo entre las adolescentes”, afirma el doctor Alejandro Calderón, miembro del Proyecto de fortalecimiento para la atención del cáncer e investigador del Proyecto Estampa, dedicado a la detección del virus papiloma.

Para el médico es importante que los padres de familia sepan que las niñas vacunadas no tienen mayor riesgo embarazo, de infección de transmisión sexual o, del inicio temprano de la sexualidad activa por haberse vacunado.

“Es importante que los padres noten la importancia que tienen ellos como guías en la educación de la salud y de los valores para que sus hijas tomen las decisiones correctas en el momento más adecuado, de acuerdo con los preceptos de cada familia”, sostiene el doctor Calderón Céspedes.

Los estudios han comparado grupos de niñas vacunadas con no vacunadas de un mismo país y edad y los resultados evidencian que la inmunización no hace diferencia en las conductas de salud.

Uno de esos estudios llamado “Vacunación contra el virus del papiloma humano y posterior comportamiento sexual: Evidencia de una gran encuesta de mujeres nórdicas” mostró, desde el 2014, que la vacunación no cambia el comportamiento de las jóvenes.

El análisis de respecto de comportamiento sexual antes y después de la introducción de la vacuna de papilomavirus, con datos que van desde el 2003 al 2013, y con análisis de más de 298.265 adolescentes heterosexuales con edad promedio de 15 años, no encontraron diferencias en las conductas sexuales.

Los autores de estudios científicos publicados en revistas de renombre concluyen que, desde la implantación del programa de vacunación, las prácticas sexuales de riesgo en chicas adolescentes bien se han reducido o no han variado, lo que contribuye a la comprensión de los comportamientos tras la vacunación.

El virus papiloma es muy común. Nueve de cada diez adultos han estado en contacto con él en algún momento de su vida adulta. La mayoría de las veces eso sucede sin sentirlo y sin efectos porque el sistema de defensas del cuerpo lo elimina naturalmente. Sin embargo, en algunos casos, la infección persiste y puede desarrollar lesiones que luego se transforman en cáncer de cérvix.

El modo de transmisión del virus es por contacto piel con piel durante la vida sexual. La vacuna se aplica en dos dosis antes del comienzo de la vida sexual porque es más eficaz  activar las defensas del cuerpo antes de que entre en contacto con el virus.

La CCSS aplicará la vacuna a las niñas de diez años a partir del próximo mes como una medida de salud pública en contra del cáncer de cérvix.


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