viernes, abril 12
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Coronadeño galardonado con el premio Miguel Blanco Quirós

  • José Rubén Dimas Portillo, jefe del Departamento de Artes Gráficas del Poder Judicial, es premiado por su trayectoria y dedicación con reconocimiento Miguel Blanco Quirós
José Rubén Dimas Portillo, Jefe del Departamento de Artes Gráficas del Poder Judicial.

SAN RAFAEL, Coronado. Una persona dedicada a su familia, compuesta por su esposa y su hijo, amante de las montañas y de los parques nacionales y rodeado del frío de San Rafael de Vásquez de Coronado, lugar de lecherías y tardes de neblina, así se describe José Rubén Dimas Portillo, Jefe del Departamento de Artes Gráficas del Poder Judicial, quien este año es galardonado con el premio “Miguel Blanco Quirós”.

Apasionado de los acontecimientos políticos que pasan en el mundo y con valores bien arraigados como el compromiso, la honestidad, la responsabilidad y la excelencia entre muchos otros, don José Rubén, se hace merecedor de este reconocimiento que le hace la Corte Plena, por lo que conoceremos un poco más de quién es el jefe del Departamento de Artes Gráficas.

Estos reconocimientos tienen como propósito, incentivar las labores de todos los profesionales en las diferentes materias, a todas las y los servidores (as) y ex-servidores (as) judiciales, a los grupos de trabajadores y trabajadoras de una determinada oficina o Circuito Judicial, de acuerdo con los términos establecidos por el Reglamento de Reconocimientos Otorgados por el Poder Judicial.

¿Cuéntenos un poco quién es usted, cuáles son sus pasatiempos?

Resido en San Rafael de Vásquez de Coronado desde hace 22 años, un lugar en donde aún predominan las lecherías y con mucha frecuencia por las tardes hay neblina. Tengo esposa con la cual contraje matrimonio en el año 2002, tenemos un hijo, que actualmente estudia su segundo año de universidad.  Mis pasatiempos preferidos es estar al tanto de los acontecimientos políticos que pasan en el mundo, esto lo hago leyendo el periódico, viendo noticieros por televisión; pero principalmente a través de ciertos canales y agencias noticiosas de buena reputación e imparciales que hay en Internet. Aparte de ello, me gusta salir a pasear con mi familia a lugares de montaña y parques nacionales.

¿Cómo llega al Poder Judicial, cuántos años lleva trabajando en la institución y en qué oficinas ha trabajado?

Ingresé a laborar el 4 de enero de 1995 al Departamento de Servicios Generales, en donde ocupé la plaza de Obrero de Mantenimiento, aunque realizando labores de carácter administrativo; específicamente colaborando con la jefatura de ese departamento, en la elaboración de cronogramas de trabajo y seguimiento para los profesionales de arquitectura, así como ordenar y clasificar los materiales de las bodegas de  la Sección de Mantenimiento y Construcción, que se ubicaban en esos años en Hatillo 2, entre otras actividades.

A mediados de ese mismo año, trabajé en la Sección de Análisis y Ejecución de la Dirección Ejecutiva, en la plaza de Técnico Administrativo; ahí estuve hasta finales de octubre de 1996. En noviembre de ese mismo año se me designó como administrador de las salas de juicio, ubicadas en el edificio de los Tribunales; esta fue mi primera jefatura con dos personas a cargo. En julio de 1997, en virtud de que la persona asignada para hacerse cargo de la Administración Regional de Limón desistió de ese puesto, solicité se me tomara en consideración para el mismo; el cual me fue designado; es así como permanecí por casi ocho años. En mayo de 2005, fui nombrado Jefe del Departamento de Artes Gráficas, ubicado en la Ciudad Judicial de San Joaquín de Flores, en donde llevo más de 17 años; y 28 años en total en el Poder Judicial.

¿Cuáles son las vivencias más significativas y que le han marcado positivamente en su paso por el Poder Judicial?

Entre las vivencias que más valoro en todos estos años puedo mencionar las siguientes: La primera, cuando asumí mi primera jefatura como administrador de las salas de juicio de los tribunales; dado que al Auxiliar de Servicios Generales y a este servidor, nos correspondía acondicionar todos los días las salas de juicio. Mientras él se hacía cargo de la limpieza de las salas, pasillos y las baterías de baños, a mí me correspondía el traslado y acomodo del mobiliario de las salas, limpiar los estrados de los jueces, instalar micrófonos adicionales, traer mesas y sillas cuando el juicio así lo requería, preparar el café para las señoras y señores jueces en las salas de deliberación, así como lavar las tasas y limpiar las mesas.

La segunda que recuerdo son las ocasiones en las que tuvimos que ir a atender las emergencias por inundaciones que se presentaban en el Juzgado Contravencional de Matina; cuando el agua bajaba,  personal administrativo y conserjes de la Administración de Limón, nos trasladábamos a ese juzgado y conjuntamente con el personal del despacho, nos dábamos a la tarea de sacar el agua y limpiar el lodo; en la mayoría de ocasiones al personal de la oficina les daba tiempo para subir los expedientes en lugares altos, pero en otras ocasiones nos encontramos con expedientes, mobiliario  y evidencias totalmente llenos de agua y lodo. Ante estos incidentes producto de la naturaleza, comenzamos a propiciar el traslado del despacho hacia el distrito de Batán, lo cual conseguimos luego de varias gestiones ante el Consejo Superior. 

La tercera vivencia que recuerdo fue al año de haber ingresado al Departamento de Artes Gráficas; un día se presentó un vendedor de una empresa que distribuía productos para el área de fotomecánica, que es donde se quemaban o estampaban las imágenes en una plancha de aluminio, las que luego se colocan en las impresoras offset para imprimir formularios, libros, carpetas y brochures, entre otros. El vendedor venía a dejar una especie de espátula plástica, pero aprovechó para mostrarme una información de una impresora llamada plotter; este equipo imprimía en viniles y lonas y a la vez cortaba, por lo que se podían hacer calcomanías. Luego de justificar y conseguir el aval para la compra de este equipo por parte del Director Ejecutivo, así como conseguir los recursos con otras oficinas, se logró comprar el primer plotter; eso fue hace más de 16 años. Así nace la Unidad de Rotulación que en aquel momento solo tenía un servidor y ahora laboran siete personas, en donde se confeccionan todos los rótulos de las oficinas, se rotulan los vehículos oficiales y algunos del OIJ, motocicletas, banners, instalación de películas de polarizar y viniles sanblasting en puertas y ventanas de vidrio en todo el país.

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