• Aunque ocurrieron en países vecinos y con pocas semanas de diferencia, los grandes terremotos recientes de Venezuela y Colombia son fenómenos independientes.
Red Sismológica Nacional (RSN) / Universidad de Costa Rica
- Venezuela | 24 de junio de 2026:
En Venezuela ocurrieron dos grandes rupturas, de magnitudes Mw 7,2 y Mw 7,5, asociadas con una falla de desplazamiento de rumbo en el límite entre las placas Caribe y Suramericana. Fueron terremotos superficiales, a unos 10 km de profundidad, y ocurrieron muy cerca de Caracas.

• Colombia | 10 de agosto de 2026:
El terremoto de Colombia tuvo una magnitud de Mw 7,4 y ocurrió a unos 103 km de profundidad, en la zona limítrofe entre Chocó y Valle del Cauca. Su origen fue completamente diferente: ocurrió por la deformación interna de la placa de Nazca mientras se introduce por subducción debajo de la placa Suramericana.
¿Por qué no están relacionados?
Además de tener orígenes tectónicos distintos, los epicentros están separados por aproximadamente 1.200 km. Para poner esta distancia en perspectiva, entre ambos terremotos podríamos colocar tres veces Costa Rica, como podemos ver en la figura que acompaña este texto. Una ruptura sísmica modifica los esfuerzos en las rocas de su entorno, pero ese efecto disminuye rápidamente con la distancia. Por eso, la cercanía en el tiempo no implica necesariamente una relación entre dos terremotos.

¿Pueden ocurrir terremotos similares en Costa Rica?
Sí. Nuestro país ha experimentado terremotos destructivos producidos por mecanismos comparables.
🔸 El terremoto de Cartago del 4 de mayo de 1910 (M 6,4) fue un terremoto superficial asociado con una falla de desplazamiento de rumbo. A pesar de tener una magnitud mucho menor que el terremoto de Venezuela, su cercanía a la ciudad de Cartago produjo intensidades muy altas y graves daños que lo convierten en el peor desastre en término de pérdidas de vidas humanas por un evento súbito en la historia de Costa Rica.
🔸 El terremoto de Naranjo del 6 de marzo de 1992 (M 6,6) ocurrió a unos 85 km de profundidad, debido a la deformación interna de la placa del Coco en subducción. Es un buen ejemplo costarricense para comparar con el origen profundo del terremoto de Colombia. Nuevamente la magnitud es mucho menor que el sismo de Colombia y aún así provocó daños considerables en la parte Central del país.
Los daños que puede producir un terremoto no dependen únicamente de su magnitud. También intervienen la profundidad, la distancia a la ruptura, las características del terreno, la vulnerabilidad de las construcciones y la cantidad de población expuesta. Costa Rica es un país altamente sísmico: la RSN localiza en promedio alrededor de 12 sismos por día y la población reporta aproximadamente un sismo sentido cada dos días. Los terremotos de Colombia y Venezuela no anuncian un terremoto en Costa Rica, pero sí nos recuerdan algo importante: vivimos en un país sísmicamente activo por lo que la preparación debe ser permanente.