- Plan de Reconversión FLAR 2026 impulsa mejoras históricas en el rendimiento por hectárea y fortalece la competitividad del sector arrocero nacional.
Catalina Quesada Madrigal / catalina@tacticacorporativa.com
SAN JOSÉ, Costa Rica. A pesar de los múltiples desafíos que ha enfrentado el sector arrocero costarricense en los últimos años, los productores nacionales continúan trabajando la tierra con compromiso y dedicación para garantizar la Seguridad Alimentaria del país y mantener el abastecimiento de uno de los principales granos de la canasta básica de los costarricenses.
Consciente de la importancia estratégica de la actividad arrocera para el desarrollo rural, el empleo y la Seguridad Alimentaria, la Corporación Arrocera Nacional, ha mantenido un acompañamiento permanente al productor mediante programas de apoyo técnico, entrega de insumos y estrategias enfocadas en mejorar la productividad y competitividad del cultivo.
Durante 2024 y 2025, CONARROZ desarrolló programas de apoyo dirigidos a productores de todas las regiones arroceras del país. Para el 2026, además del suministro de fertilizantes, semilla certificada y acompañamiento técnico especializado, la Corporación implementó el Plan de Reconversión FLAR 2026, una iniciativa orientada a promover una mejora continua en los sistemas de producción y aumentar los rendimientos por hectárea.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el rendimiento promedio mundial del arroz ronda las 4,5 toneladas métricas por hectárea, dependiendo de factores como las condiciones agroclimáticas, la tecnología utilizada y las variedades sembradas.
Costa Rica se ha mantenido en los últimos años por arriba de ese promedio global, con rendimientos nacionales que han llegado a estar cerca de las 4,9 toneladas métricas por hectárea. Sin embargo, el país presenta una particularidad productiva importante: mientras la Región Chorotega desarrolla principalmente arroz bajo riego, las regiones Brunca, Pacífico Central, Huetar Norte y Caribe producen arroz bajo secano favorecido; un sistema que depende directamente de las lluvias y que enfrenta mayores desafíos climáticos.
Una transformación gradual que ya muestra resultados
Con el objetivo de fortalecer la productividad del sector, CONARROZ inició en 2023 un plan piloto a pequeña escala basado en la metodología agronómica del Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR), mediante el establecimiento de parcelas demostrativas en 40 hectáreas con la participación de 10 productores.


Los resultados obtenidos evidenciaron mejoras importantes en productividad y eficiencia, lo que permitió ampliar el alcance del programa durante el 2024 y el 2025 a 1.460 hectáreas y 40 productores. En esa etapa se registró un incremento promedio significativo del 28% en los rendimientos por hectárea.
Ante esos resultados positivos y el complejo contexto que enfrenta el sector y que demanda incrementar la productividad, CONARROZ decidió aportar capital semilla, para implementar de forma masiva el Plan de Reconversión FLAR 2026, dirigido a 272 productores arroceros inscritos a nivel nacional, mediante una inversión de ₡1.250 millones provenientes del Fondo de Investigaciones de la Corporación Arrocera.
La iniciativa contempla la entrega de semilla certificada, insumos agrícolas y bioinsumos, además, de un acompañamiento técnico intensivo enfocado en la Agronomía de Procesos del FLAR y principios de agricultura regenerativa, con el propósito de incrementar la productividad, reducir costos y mejorar la sostenibilidad de la actividad. La iniciativa también contempla el compromiso de eliminación de quema de rastrojos en el cultivo del arroz.
Los primeros resultados ya son visibles
Las mejoras impulsadas por el Plan de Reconversión FLAR 2026 ya comienzan a reflejarse en el campo. La Región Chorotega, principal zona arrocera del país que produce mayormente bajo riego, logró elevar su rendimiento promedio de 4,9 toneladas por hectárea a aproximadamente 7 toneladas por hectárea durante la cosecha 2026, un crecimiento sin precedentes.
Asimismo, las perspectivas para las demás regiones arroceras del país son alentadoras. Aunque los procesos de cosecha apenas comienzan y todavía es prematuro anticipar resultados definitivos para esas regiones, las evaluaciones preliminares realizadas en campo permiten visualizar un escenario favorable, respaldado por la adopción de prácticas asociadas a la Agronomía de Procesos impulsada por el FLAR. No obstante, el sector deberá enfrentar los desafíos que podría generar la eventual influencia de fenómenos climatológicos durante los próximos meses, que podría afectar el comportamiento productivo de algunas regiones.
Si bien fenómenos como El Niño y en especial el que se avecina, podrían impactar el comportamiento de algunas cosechas en regiones de arroz secano, CONARROZ mantiene una estrategia de acompañamiento permanente mediante asistencia técnica especializada, y seguimiento agronómico en todas las zonas productoras.
Tecnología, productividad y políticas públicas para fortalecer la producción nacional
Para CONARROZ, los resultados obtenidos con la Agronomía de Procesos FLAR, demuestran que la transferencia de tecnología, la innovación agronómica y el acompañamiento técnico son herramientas fundamentales para fortalecer al productor nacional y garantizar la permanencia de la actividad arrocera en Costa Rica.
El sector arrocero costarricense continúa enfrentando importantes desafíos derivados de un entorno internacional cada vez más competitivo, volátil y altamente subsidiado. No obstante, los productores arroceros nacionales han demostrado una extraordinaria capacidad de adaptación, resiliencia y compromiso con la Seguridad Alimentaria del país, manteniendo su esfuerzo diario para garantizar el abastecimiento oportuno de un alimento esencial para las familias costarricenses.
“Desde CONARROZ seguiremos impulsando acciones concretas orientadas a incrementar la productividad, promover la innovación, fortalecer la competitividad y mejorar la sostenibilidad de la actividad arrocera. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que, en mercados estratégicos para la alimentación de la población, resulta indispensable contar con herramientas de política pública modernas y efectivas que contribuyan a reducir las profundas asimetrías existentes frente a competidores que reciben importantes apoyos estatales. Fortalecer la producción nacional de arroz no solo significa respaldar a cientos de familias vinculadas con la actividad, sino también proteger la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y la capacidad del país para enfrentar con mayor solidez los desafíos futuros”, destacó Mainor Cruz Varela, director ejecutivo de CONARROZ.
Con el fin de consolidar un sector arrocero más eficiente, competitivo y preparado para enfrentar los retos del futuro desde CONARROZ, en conjunto con el productor, se trabaja en mejores prácticas agronómicas, optimizando recursos y fortaleciendo la sostenibilidad del cultivo.
Sobre la Corporación Nacional Arrocera, CONARROZ
Ente público no estatal, creado por la ley 8285 del 14 de junio del 2002, que transforma la antigua Oficina del Arroz en la Corporación Arrocera Nacional, conceptualizada en tres ejes: descentralización y automatización, eficiencia productiva y transparencia. Organización rectora de la actividad arrocera que contribuye a ordenar y mejorar la producción, el abasto y la relación entre productores, industriales y Gobierno, con el fin de garantizar el acceso, la disponibilidad del grano con alta calidad, el compromiso con la responsabilidad ambiental, social y económica. Más información en www.conarroz.com